domingo, 17 de mayo de 2026

VISTOSA Y PERRA SUERTE_

 


-Ahora, qué vamos a hacer –exclama el hombre, con miedo comprensible-, la suerte se me ha volteado.

-I. A.–dicen los partidarios de la nueva alcaldesa-. Inteligencia animal.

-Inteligencia artesanal –contradicen los contrarios.

La berrinchosa ha hecho destituir al anterior alcalde con el ridículo argumento de que está prohibido que los animales se sometan a los hombres, por más buenos y animalistas que parezcan. En el largo juicio seguido por esta causa se ha podido establecer que un perro servil se ocupaba, efectivamente, de llevar al alcalde de paseo en horas de trabajo (del mal empleado) al parque Selva Alegre. Así que fue destituido (el alcalde).

Como es algo entrada en carnes la nueva alcaldesa, la llamamos, en secreto, la Bienpapeada. Le tenemos miedo, sin embargo, porque nos parece que es un poco malvada. Así como se ha papeado al alcalde, puede hacer lo mismo con nosotros, pensamos. Temblamos todos los malpapeados, no sin motivo.

La Perra Alcaldesa ha decretado:

Primero: Los humanos no tienen derechos.

Segundo: El poder nace del combo.

Tercero: Los derechos se ganan con ladridos y garras sucias.

¿Pero, qué ha pasado, cómo es que hemos vuelto a la vida de la selva?, nos preguntamos.

Hubo una época en que la sabiduría prometía reinar en el bosque, cuando un alcalde-filósofo editó una colección de libros que apilados podían llegar a las nubes. Pero llegó tarde, los escolares ya estaban en la luna de Paita, navegando más allá de la galaxia Gutenberg.

Y ahora, como nadie lee, no sorprende que encandilen al pueblo, intelectualmente malpapeado, personajes como nuestro recientemente destituido alcalde, que se hizo conocido como árbitro FIFA de las ligas locales. Hubo, sin embargo, un aviso que no supimos escuchar, que el soplapitos era discípulo de Pezuña Ascuña, el postulante a la presidencia de nuestra desquiciada república con más bajo C.I., cosa que, entre treinta y tantos candidatos, es decir mucho. 



Arrinconados por la brutal embestida animal, leemos, a escondidas, los Poemas Humanos del padre César Vallejo, donde encontramos que dice, hablando consigo mismo:

“¡Vistosa y perra suerte!
¡César Vallejo, te odio con ternura!”

Si viera su nombre hollado por apestosas pezuñas, creo que podría decir:

Universidad César Vallejo
¡Te odio con altura!

¡Ay, si supiera, lloraría nuestra vistosa y perra suerte!

¿O nos dejaría en visto?


domingo, 10 de mayo de 2026

¿K’si?

 

Comedia con pelos y señales

Primer acto

¡El zorro ha muerto, viva la zorra!, gritan los animales de la selva y de la costa norte, pero no los de la pastoril sierra sur. El gallinero ya tiene un gallo que no es un chancho ni un panetón, sino la hija del zorro. Los perros que a raya la tenían, están ya con los dientes mellados. Hildeguau y Gorriguau, mastines vigilantes de la democracia, todavía ladran, pero ya no muerden. Otros perros se le enfrentaron, pero a todos los venció. El caso del pastor chiribaya, de la raza típica y ancestral de Moquegua, es aleccionador: perro que muerde a la zorra, aunque sea en la cola, termina en el camal. Luego, Kuchinguau, que sigue metido en su cuchitril VIP. Y, por último, Castiguau, el chusquito, que está en el rincón quita calzón con su cucurucho de burro.

La zorra aprendió del padre la técnica del túnel para socavar la democracia. De Chavín de Huántar a palacio de gobierno hay 20 años de paciente trabajo subterráneo. Con hocico y garras, sin olvidar la ayuda de Rospulgoso, la zorra ha hecho un agujero de gusano que conecta el congreso de las ratas con el palacio de los fantasmas. El último perro que se interpone en su camino al trono es un tal Roberguau, de cucurucho prestado y jauría famélica.

Quizá la corona haga a la zorra responsable de sus latrocinios, y quizá también logre unir a la oposición de los perros hambrientos del congreso, cebados en el poder.

Si en su momento los animales de la ciudad y del campo no hubiesen elegido a Caballo Loco, hoy quizá  ya se verían libres de la Zorra Loca, que quizá gane por galopada.

Segundo acto

Domingo siete, junio, 2026.

Segunda vuelta.

¡Guau, qué miedo! ¿Qué cuco ganará? Cara o sello. ¿Caco o caca? Porque no es, como dice Hideguauguau (trece veces guau), que es la misma chola con diferente calzón; evidentemente, la contienda es otra cosa, algo impensable, la china sin calzón y el cholo con calzoncillo prestado. Se habrán dado cuenta, la china ha cambiado para esta campaña, se ha puesto más suave, casi modosita, se exhibe receptiva, abierta a los demás, los escucha (con indisimulado aburrimiento), diferente a como se mostraba antes, agresiva, peleadora, machita. El doctor Max Fernández, conocedor del alma nacional, diría que esa era su faceta de chica fálica, cosa que ella suponía que esperaba la hinchada machista; pero que, por el contrario, inspiraba terror entre los conejos blancos y nulos. Ahora, en cambio, es toda amor, sonrisas, dulzura de madre, fervor de hija, paciencia de hermana, conejita de peluche. Pero, no debemos olvidar que es hija del gran chingón. Volcán de pasiones, el viejo Fuji. Y a la China, que no es vieja, algo de eso le queda. Así que, mal grado la apuesta de feminidad impostada, se alza la yuca amenazante de la dictadura caquista (por Caco, el dios ladrón de la mitología griega). Porque lo que hereda del padre no es solo el apellido sino también el falo amarillo, que intenta clavar vicariamente en este cuarto intento. No solo el falo, también los dos huevos naranjas, sus vicepresidentes, fieles compañones, si los hay. Cuidado con Rospulgoso, el eterno segundón.   

Tercer acto

2031

La hora de los huevos

Miki, presidente.

Rospulgoso, vicepresidente

Alberto, presente.

Keiko, wiñaypaq llacta masi cuna.

 

SEGUNDA VUELTA PRESIDENCIAL EN PERÚ

FABULA CON IA

 

Había una vez, en el corazón de los Andes, un reino llamado Vallesol, donde los habitantes estaban cansados de las tormentas. Cada cinco años, los animales debían elegir a un Gran Guía para dirigir el bosque, pero la desconfianza era tan grande que el aire siempre se sentía pesado antes de la votación.

En la primera vuelta, aparecieron decenas de candidatos: loros parlanchines, zorros astutos, cuyes trabajadores y hasta una serpiente que prometía no morder. Al final, el polvo se asentó y solo quedaron dos para la Gran Decisión Final.

Los Protagonistas

  • El Cóndor de las Alturas: Prometía un cambio radical. Decía que el bosque debía ser refundado desde las nubes, aunque muchos temían que su sombra fuera demasiado oscura y que, al volar tan alto, olvidara a los que caminaban por el suelo.
  • La Vizcacha de la Cantera: Heredera de un antiguo linaje que ya había gobernado. Prometía orden y comida segura, pero muchos recordaban las grietas que su familia había dejado en las rocas y temían que solo buscara llenar su propia madriguera.

 El Gran Alboroto

Durante semanas, el bosque se dividió. No se hablaba de cómo mejorar el río o cuidar los árboles; solo se hablaba de miedos.

"Si votas por el Cóndor, nos convertiremos en un desierto de cenizas", gritaban unos. "Si votas por la Vizcacha, viviremos en una jaula de oro pero sin libertad", respondían otros.

Los animales dejaron de compartir sus frutos. Los colibríes no visitaban las flores de los partidarios de la Vizcacha, y los pumas evitaban a los amigos del Cóndor. El bosque, en lugar de unirse para elegir un futuro, se partió por la mitad como un tronco golpeado por un rayo.

El Día del Voto

Llegó el domingo de la elección. Los animales hicieron largas colas bajo el sol. Muchos votaron con la pata temblando, no porque amaran a su candidato, sino porque temían más al otro. Al cerrar las urnas, la diferencia fue de apenas un par de plumas y tres granos de maíz.

Ganó uno de ellos. Pero al día siguiente, no hubo fiesta.

El ganador se dio cuenta de que la mitad del bosque lo miraba con recelo, y el perdedor se dedicó a decir que el conteo de las hormigas había sido falso. Mientras los líderes peleaban por quién tenía la corona más brillante, el invierno llegó y los ríos empezaron a secarse.

La Moraleja

Un viejo Guanaco, que había visto pasar muchas lunas, se paró en la cima de un cerro y dijo:

— "En Vallesol siempre cometemos el mismo error. Creemos que el problema es quién gana la segunda vuelta, cuando el verdadero problema es que llegamos a ella odiándonos. Un bosque que elige entre dos miedos termina siempre viviendo en una pesadilla."

Desde entonces, se dice que en el Perú los animales todavía están aprendiendo que la democracia no es ganar una guerra, sino encontrar un camino donde quepan todos, incluso los que no votaron por el ganador.

 Gemini.google.com

Creado con 3 Flash 10 de mayo de 2026 a las 7:32 a.m.


viernes, 14 de febrero de 2025

Cuentos arequipeños

 


Cuentos arequipeños PDF

https://drive.google.com/file/d/1szQx5PKUvJ-fsf_RsIAh4cF0g32qEQBe/view?usp=sharing

INDICE

Prólogo ............................................................................................... 7

Juan Manuel Polar

El rapto de miz-miz.......................................................................... 11

Un oficial de herrería ...................................................................... 18

Francisco Gómez de la Torre

Misiá Pituca..................................................................................... 24

Enrique Portugal

El fantasma del callejón de la catedral............................................ 27

Julio C. Vizcarra

La muerte de Sarrasqueta................................................................ 32

Juan Manuel Cuadros

El rudecindo y la Tomasa................................................................. 36

Olivares del Huerto

El brujo........................................................................................... 52

Gastón Aguirre Morales

Tic-tac.............................................................................................. 58

El milagro......................................................................................... 66

Alberto Hidalgo

Los sapos.......................................................................................... 75

Raúl Figueroa

La pensión escolar............................................................................ 83

Los chacales..................................................................................... 90

Mario Arenas Rodríguez

El cajón............................................................................................ 94

Edmundo de los Ríos

Las cosas que se dicen en cualquier parte........................................101

Los halcones negros.........................................................................106

César Vega Herrera

¿Acaso somos choros?......................................................................109

Edmundo Mota Zamalloa

La sombra del gallo..........................................................................114

Willard Díaz Cobarrubias

Taxi ...............................................................................................122

La cita..............................................................................................126

El olor de la losa mojada..................................................................133

El martillo........................................................................................136

Mónica.............................................................................................138

Dino Jurado

Apaga la luz......................................................................................141

Juan Alberto Osorio

El hijo mayor....................................................................................149

Teresa Ruiz Rosas

Detrás de la calle Toledo..................................................................151

Coleccionistas de cruces..................................................................167

Kankachu o la sal de la tierra...........................................................170

Miguel Ángel Delgado Luján

La historia de Bato...........................................................................176 

Carlos Herrera

Historia de Manuel de Masías.........................................................193

Miguel Barreda Delgado

Memorias de la tripa........................................................................209

Marcelo Oquiche Hernani

Alas de ceniza..................................................................................217

Fernando Rivera Díaz

Wantán.............................................................................................220

Fuera de ruta....................................................................................226

Juan Pablo Heredia

Mateo Yucra.....................................................................................229

Oswaldo Chanove

La pensión........................................................................................238

La masacre de Arequipa..................................................................241

Entrevista a un vagabundo..............................................................244

Zoila Vega Salvatierra

Cápac Cocha ...................................................................................249

Goyo Torres

Arqueología.....................................................................................265

Yuri Vásquez

Un blues en la noche.......................................................................269

Rosa Núñez Pacheco

Sábados por la tarde.........................................................................274

César Augusto Álvarez

Una botella de cerveza.....................................................................277

Orlando Mazeyra

Urgente: necesito un retazo de felicidad.........................................279

César Sánchez Martínez

El descanso.......................................................................................283

domingo, 19 de enero de 2025

LA FELICIDAD JA JA_

 

¿Por qué no admitir que, a pesar de todo, somos felices?: “Jodidos pero contentos”. La Presidenta de Madrid, en carácter de Visitadora colonial, dijo, con cierta gracia cortesana, refiriéndose a los nativos limeños:  "Viven sumidos en la pobreza, pero son alegres y amables". El mismo día del cumplido el diario inglés BBC publicó un artículo coincidente: "Los latinoamericanos son más felices de lo que es estadísticamente normal teniendo en cuenta la riqueza de sus países". Felices, y no lo sabíamos.

Quizá hasta demasiado felices. Nos hemos librado de dos guerras mundiales, no somos judíos bajo el dominio de los nazis ni palestinos bajo el de los judíos. Frente a esto, ¿qué es Porky? ¿La Inquisición? El mundo no ha mejorado tanto como para que no la necesitemos de vez en cuando. El otro día nomás, se hizo necesaria su divina intervención para exorcizar a unos jovencitos irreverentes que habían parido una impía obra teatral, mal titulada: María maricón. ¡Qué es eso! ¡Donde estamos!

No, evidentemente, en la Edad Media. Maricón, tu madre, profirieron los beatos en dura jerga limeña. Enarbolaron hispánicas banderas, vistieron medieval cilicio, oraron el latín: se cruzaron un poco los Cruzados. Pero había que romper una lanza en defensa de la corrección del idioma. ¿Somos tan andinos que, hasta ahora, no entendemos lo que es la concordancia de género?  Y estudiantes de la Universidad Católica ja ja, se burló San Porky.

Pudo aleccionarlos diciéndoles: Chicos, de cuatro maneras se puede venir al mundo: de mujer y hombre como todos nosotros; sin padre y sin madre como Adán; de varón y sin hembra como Eva; faltaba que alguien saliese de una madre maricón, y tal NO fue el caso del nacimiento del Mesías, milagroso, pero no tanto.

Como la felicidad de contar con una clase política que se ocupe de estas cuestiones de moral y buenas costumbres. Así, el Congreso ha dicho, en tono de infalibilidad papal, de la chica que regentaba la red de prostitución parlamentaria acribillada por unos sicarios, que la pobre muchacha, en realidad, no era el objetivo del atentado criminal. ¡Para qué pensar lo peor! Lo imperdonable es el escándalo, que la cabrona prensa caviar pregona. En esta línea principista, el Congreso ha prohibido en su sagrado recinto el uso de minifalda, que desata los bajos instintos de los congresistas, que no perdonan algunas ligerezas.  

Ningún escándalo mancha la majestad del Congreso. La envidia tuerce intenciones. Así, la grata visita de una visitadora al anterior Presidente del Congreso, que creyó haber llegado al culmen de su cusqueño proyecto de vida; y ni corto ni perezoso, tiró al suelo el bisoñé y la dignidad del cargo mientras la chica se soltaba la cabellera y ejercía en el sanctasanctórum parlamentario el oficio más antiguo de la humanidad, a cambio de un puesto bien remunerado, y de poner el siempre delicado equilibrio de las votaciones en la falsa balanza de unos senos con silicona. Aunque, otros afirman que el cambiazo de la red de visitadoras se hace más bien poto por voto.

El periodismo que ejerce el vil cabronazgo de la verdad ha despertado una insana curiosidad por la vida, talentos y tarifa de aquella visitadora, ha revelado también su nombre de combate, que es el de Licopecaito, apropiado para despertar el apetito de lobo de los congresistas. Cosa de nada, un pecaito, un aperitivo para los padrastros de la patria.

Todo por causa de la ociosidad, que campea en el Congreso. Como advierte la Sagrada Biblia, la ociosidad es la madre de todos los vicios. “Por andar David ocioso pecó con Betsabé (I Reg.), y los malvados jueces violaron á Susana, que en su jardín se estaba bañando (Daniel, II). Dina, hija de Jacob, (Genes., XXXIV, 1 y sigs.), fue estuprada por ociosa, y fué causa de muchas muertes”. No invento nada. Pueden consultar: Fray Juan de los Ángeles: Consideraciones sobre el Cantar de los Cantares. También lo de Dina, nombre execrado en el Antiguo Testamento, por la misma razón que entre nosotros, por ociosa y por ser causa de muchas muertes.  

En cambio, Lipopecaito (que apenas consiguió el puesto se hizo la liposucción), hija de su tiempo, es una esforzada emprendedora vaginal que ha hecho carrera en el peligroso mundo del hampa del legislativo, como la insultan algunos cabros desgraciados. Los congresistas, hijos también de su tiempo, llevan igualmente metido en las entrañas el capitalismo; pero en otra zona del pecaminoso cuerpo (diría San Porky), ya que son más bien emprendedores anales, que buscan el lucro inmundo, que la minería ilegal y el oro excrementicio les aporta. Por esto, dicen las malas lenguas, el actual caficho de La Casa Verde, defensor de mineros ilegales, carga con el apellido de Salguano, apropiado para quien es cabeza, o culo, de una institución que expele guano en lugar de leyes. Esto dicen, al menos, los que piensan que algo se pudre en los pasos perdidos.  

Pero el Congreso no desespera de limpiar de alguna manera milagrosa su pestilente nombre, y para esto circula por los pasos perdidos una propuesta de ley, sustentada por un congresista mistiano, digno profesor, para elevar a los altares a la trabajadora del congreso que murió en el cumplimiento de sus funciones, declarándola Santa, con feriado incluido, en el día de su martirio. El concluyente argumento es que ella resulta ser una santa al lado de Licopecaito, que es una verdadera diablesa. Se rumorea que la moción cuenta ya con el apoyo de los integrantes de Fuerza Popular, esto es de la Mami del Congreso prostibulario, y de los compinches de tapir Cerrón, además del de todos los defensores de la Hispanidad, las Cruzadas y la Santa Inquisición. ¡Y por qué no una Santa en el Congreso si todo está ahí patas arriba: los congresistas delincuentes son los buenos y los jueces y policías buenos son los malos! ¡El mundo de culo!

Pero miento, no hay tal moción de santificación exprés, Porky no es ningún santo; la única posverdad es Licopecaito, madame K, y la ociosa Dina. Sin embargo, el predicador Hildebrant se equivoca cuando dice que la señora “funge” de presidente. No hay diferentes significados de la palabra “presidente”, sino uno solo, que es el que le da quien manda. Las palabras son un instrumento del Poder. Salguanote, con todo lo que apesta, es un Señor Congresista. Nos han robado hasta las palabras. La felicidad también.

viernes, 4 de octubre de 2024

AREQUIPA NO ES EL PERU

 

Carne y hueso y pura ilusión.
J.M. Arguedas

 Algunos escritores tienen el don de las frases, que parecen sentencias. Se les coge al vuelo, y son fáciles de recordar. Pablo Macera soltó una de esas que se clavan en la memoria de todos inevitablemente y para siempre: El Perú es un burdel. Fue refutado, sin embargo, arguyendo que el país no puede ser un burdel, porque este es un lugar ordenado. Gonzales Prada recurrió a la metáfora sanitaria: Donde se pone el dedo, salta la pus. Vargas Llosa soltó otra que ahora es de cajón: En qué momento se jodió el Perú.

Pero no solo los altos ingenios, sino también las ínfimas mentes engendran frases, en su caso, dignas de piadoso olvido. Como la que eructó la presidenta: Puno no es el Perú. Debieran sentirse felices los puneños. El Perú es un burdel, la presidenta es la mami que regenta el antro, el parlamento es el chulo de la desdichada patria, explotada como ramera de Huatica. Tacna tampoco quiere ser el Perú, si eso implica ser su basurero.

Cuando Vargas Llosa preguntó por el momento en que se jodió el Perú, naturalmente, no pensó en Arequipa, que no cayó catastróficamente como las antiguas ciudades andinas de barro y de piedra, como Chanchan y Cuzco, ni decayó como Lima, color caca, como le parecía a Zabalita. Sin un pasado grandioso que añorar, sin riquezas que amasar, los arequipeños no se sienten ni grandes ni pequeños; sí un poco jodidos, quizá, pero contentos. ¿Contentos, pero de qué, si todos estamos jodidos?, dirá el limeño en lo peor de su etapa depresiva. Por esto les pusieron los antiguos arequipeños a los limeños el mote de “mazamorreros”, por su tenaz inconsistencia de carácter. En reciprocidad, estos los llamaron a aquellos “cascahuesos”, para recordarles su pobreza. La burla es histórica, la capital siempre se ha quedado con la parte del león, las provincias con los huesos. Así el sur no quiere ser el Perú, sino el norte; no de la degeneración sino de la regeneración moral del país.

Arequipa siempre ha sido un hueso, duro de roer. Hueso es fortaleza, firmeza interior, carácter que no puede quebrarse ni doblegarse. Aunque también hueso es pobreza, que no atrae mucho a ladrones, extorsionadores, proxenetas, sicarios y asesinos, que les gusta la carne, que siempre tienta al delito.

Es el Perú del que Arequipa no quiere ser parte, el del hampa, de la corrupción, de la destructora minería. Ya decía el loco Quintino: "¡Pueblo de minería, pueblo de porquería!” Es el extraño caso de Lima, que más que una ciudad, parece un campamento minero, de buscadores de oro. Un pueblo sin sheriff, controlado por maleantes que dictan la ley.


Algunos piensan que Arequipa ya no es el León del sur, que ya sus representantes no alcanzan relevancia nacional, como sí la tienen los políticos norteños, esa recua de “patrióticos asnos de mi vida”, como dice Vallejo. Por algo se las picó rápido a Europa, como Vargas Llosa. Nunca acabó de gustarles el color caca de Lima, el color preferido de los buscadores de oro. Porque, ¿qué es la corrupción? ¿No es la mierda del banquete del capital, la parte maldita, la parte que apesta? Algunos viven de eso. Rica mierda. Dinero mal habido. Dinero sucio.

El Perú se incendia, el Perú está jodido. Hace tiempo se dio cuenta de esto Abimael Guzmán, pero consideró, al parecer, que en su terruño no había mucho que arreglar, salvo tal vez el tránsito, así que llevó el incendio a otros sitios. ¿Pero, realmente, Arequipa no está jodida? Puede que sí, porque el hermano bueno de Abimael, el poeta y filósofo Edgar Guzmán se quedó en su tierra natal, donde se dedicó a escribir novelitas de ciencia ficción. Así como él hay un pueblo que aprecia el vivir tranquilo, el no tener que sentirse como en un burdel, o en un campamento de buscadores de oro, sino en una ciudad con un núcleo de valores cívicos de piedra volcánica, que se defiende del abuso de los tiranos, como cuando se alzó contra la privatización de la empresa de servicio de luz, el famoso arequipazo, un pueblo que sueña con sobrevivir en un mundo post apocalíptico. No sin cierto talento para las frases, el loco Quintino diría: Arequipa no es el Perú. 


lunes, 16 de octubre de 2023

PERCY GIBSON

 


Percy Gibson

Arequipa, 1885-1960

Era descendiente de inmigrantes alemanes rubio, culto, con fortuna; pero amaba como pocos a la Ciudad Blanca, la tradicional y criolla. Cantaba la bella paz de la vida campesina, usaba en sus versos la jerga local, saboreaba la comida picantera y apreciaba la música popular. Todo esto sin grandilocuencia, como Atahualpa Rodríguez, sino con cierto humor un poco picante. Es autor de la letra del vals “Melgar”, al que Benigno Ballón Farfán le puso música, convirtiéndolo en el himno popular de los arequipeños.

Melgar

Poesía cantada

Letra de Percy Gibson
Música de Benigno Ballón Farfán
Voz de Teresa Aguirre
Arreglo de Pedro Rodríguez Chirinos



Blanca ciudad, de eterno cielo azul
puro sol, montanas de mi lar
donde nací, en donde me crie
para amar

Aquí dejo mis sueños,
aquí dejo mi amor,
aquí dejo mi sueno,
aquí dejo mi amor,
aquí dejo mis lagrimas,
de eterno desconsuelo,
porque mi estrella triste fue cruel.

Silvia adiós, ya perdida
la esperanza de tu amor mi fe
al partir por mi patria sometida
y por ti mi bien,
voy adiós, voy adiós, adiós, adiós.

Sonó el clarín, voy hacia allá
a defender mi patria
mi adorada Silvia, mi amor,
sonó el clarín vamos alli,
Oh Patria por ti morir quiero
yo y todos con honor.

Oh Arequipa, ciudad de mis ensueños,
coloso Misti, guardián de mi ciudad,
ansió libertad y amor,
amor y libertad señor.


Arequepay

Recitado por Giuliana Murgia

Cerros con poncho cuidan los maizales

y las papas; las cholas cordilleras

recogen en sus rústicas polleras

de andenes los productos ancestrales.

Nace una nueva Era con las eras

en un rubio Evangelio de trigales,

y una blanca invasión de occidentales

levanta la ciudad de sus canteras.

El Padre Sol autóctono del Inca

recibe en paz a los conquistadores

y al Padre Nuestro, y las rodillas hinca.

Mientras arde la Iglesia en resplandores

del Coricancha, el Nazareno finca

la aldea de sillares y pastores.



domingo, 15 de octubre de 2023

CESAR ATAHUALLPA RODRÍGUEZ

 

César Atahuallpa Rodríguez

Arequipa, 1899-1972


Su verdadero nombre era César Augusto Rodríguez Olcay, pero el agudo poeta Percy Gibson le hizo notar que si quería llevar el nombre de un emperador sería mejor que tomara el de un Inca, y se quedó con el de César Atahuallpa. Formó parte del grupo de poetas  llamado “Aquelarre”, por su afición a las tertulias nocturnas. Escribió poesía de dos clases, una personal y oscura, la otra cívica y luminosa. A esta última pertenece el poema llamado “Ofrenda Cívica”, que es uno de los mejores homenajes que se ha hecho a la ciudad.

Ofrenda cívica

Poema

Recitado por Giuliana Murgía

Señor Gobernador y muy Magnífico,

Manuel Garcí de Carbajal:

cuatro centurias hace que tu diestra

diera el bautismo a esta ciudad,

trayendo un poco de simiente

del valle genitor de Camaná;

y aunque, con mucho, se te anticipara

Mayta Capac, el Inca, en el fundar,

tú le insuflaste el hálito de vida,

para la eternidad.

Y aquí la tienes siempre joven,

siempre arrimada a su volcán,

sin que la noche de los tiempos

la llegue nunca a madurar.

Ella surgió de la plutónica

marea blanca del sillar

y de su sol y de su cielo,

formando a tumbos el aduar.

Junto al gran óleo de su campo,

que lo hace más patente el arenal,

es una mezcla de poeta,

de demagogo y militar.

Mujer, en la apariencia, cuando sueña;

varón en realidad:

porque sus sueños son la trama

de un turbulento meditar.

Como española fue impetuosa,

como mestiza ¿qué será?

Del maridaje del acero hispano

con el bronce racial

ya se percibe la rotunda síntesis

de este nuevo metal.

Brillante en los caudales de Martínez;

sombrío en la tristeza de Melgar;

repujado en Corbacho;

manopla en el Deán;

multisonoro en el concierto

de los tres Paz Soldán;

ojo de luz en la linterna

con que Rivero explora la verdad;

pululación fosfórica en Calienes

ardiendo en humildad;

en Toribio Pacheco pluma de oro

con visos de genialidad;

seso en Garaycochea;

cañón en Bonifaz;

fibra de santo y de Quijote

en Juan Manuel Polar;

y en el pueblo, de rica sangre plástica,

cantera inextinguible en qué tallar.

Ella que tuvo cuna pobre,

porque fue pobre su solar,

luchó, como lo ves, con brazo fuerte

sin cansarse jamás;

transformando el terrón en sementera

con un instinto vegetal.

Y juntamente con el surco

se puso el alma a germinar,

irrumpiendo Arequipa: este vivero

de hombres y fuerzas para dar;

pues consonante con el trigo

granó sus frutos la Universidad.

Esta es la Villa que fundaste;

esta es tu siembra, Carbajal;

tan promisora y tan muchacha,

como si fuera a comenzar.